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domingo, 13 de noviembre de 2016

Sevilla lucha contra el acoso escolar de la mano del método KiVa



Sevilla lucha contra el acoso escolar de la mano del método KiVa







método KiVa
El acoso escolar es un problema cada vez más visible en la sociedad pero que, hoy en día, multitud de escuelas siguen negando y ocultando, ya sea por vergüenza o para evitar una mala imagen del centro. Sin embargo, en la actualidad no existe ni una sola escuela en Sevilla en la que no se contemplen indicios de acoso escolar. 
La mayor parte de los docentes quieren acabar con un fenómeno que, tan solo esta semana, ha tenido como resultado el ingreso de un escolar de seis años en el hospital tras ser agredido por tres niños mayores que él. Muchos profesores no saben cómo hacerlo o no cuentan con las herramientas adecuadas para la detección de estos casos.
Hay múltiples tipos de acoso escolar, algunos más difíciles de definir que otros. En estas situaciones no solo intervienen el acosado y el acosador; podemos distinguir las figuras de los “observadores” y los “reforzadores” e incluso de los “defensores” de la víctima, aunque estos nunca actúan en el momento por temor a un cambio en los papeles. Ninguno de estos roles son fijos, ya que hasta la víctima puede convertirse en acosador como método de defensa.
Podría decirse que los “obervadores” y los “reforzadores” son el verdadero origen del fenómeno, ya que el acosador siempre actúa para obtener prestigio social. Entonces, ¿cómo podemos detener el acoso escolar? Acabando con el poder que obtiene el acosador cuando abusa de otro niño. Si sus compañeros no lo alabaran e incluso si lo reprobaran, el acosador dejaría de molestar a la víctima.
El método KiVa, nacido en Finlandia, ha demostrado científicamente ser la fórmula más adecuada para luchar contra el acoso escolar, ya que actualmente ha acabado con cerca del 90% del bulling en sus aulas. Es un método basado en la prevención de las situaciones de acoso que actúa directamente sobre los “observadores” y “reforzadores”, que sienten la necesidad y la obligación de intervenir para ayudar y/o reprender a sus compañeros.
Actualmente, el método KiVa ya está funcionando en más de 10 países de todo el mundo, tanto en Europa como en América Latina. En España hay alrededor de 10 colegios, sobre todo bilingües, que ya lo han adaptado a sus clases. El Colegio R.R. Calasancias ha sido el primero de Sevilla y de Andalucía en aplicar el método KiVa en sus aulas.
Gracias a ASPAE, la Asociación Sevillana para la Prevención del Acoso Escolar, se aprobó en pleno del Ayuntamiento por unanimidad de los diversos grupos municipales el intentar llevar el método KiVa a los colegios sevillanos. Eva Serrano, representante de ASPAE, estudiante de psicología y, como ella misma se define, “una madre más”, ha contado a XYZ lo importante que está siendo la figura de Adela Castaño, delegada de Educación, que ha trabajado con ellos codo con codo.
Gracias a la intervención de la delegada, ASPAE ha estado ofreciendo una serie de charlas dentro de los cursos de formación de los nuevos representantes municipales de distrito en las juntas escolares. Junto a ellos ha acudido Blanca López Catalán, profesora de la Universidad Pablo de Olavides, colaboradora del Instituto Escalae y uno de los dos únicos formadores oficiales KiVa de Escalae que hay en España. Ambas creen en la importancia de que estos representantes hablen del bulling y de las formas para prevenirlo y combatirlo en los consejos escolares, de ahí que el primer paso para la visibilización del problema haya sido concienciarlos a ellos.
Estos cursos terminaron la pasada semana; el nivel de aceptación del método KiVa fue alto por varios motivos, como su fiabilidad contrastada, lo barato que resulta(apenas 8 euros por niño al año) y por no ser una carga extra de trabajo para los profesores, ya que los materiales ya están diseñados y solo habría que adaptarlos al centro educativo.
El paso a dar ahora aún no está del todo definido, pero se han barajado varias posibilidades, como la creación de un observatorio o de un programa piloto de implantación del sistema en varios colegios públicos, con el objetivo de realizar investigaciones más profundas con casos visibles y reales. 
Tanto Eva Serrano como Blanca López insisten en que el primer paso para acabar con el acoso escolar es creer al niño. Una vez los padres asumen que su hijo sufre bulling han de conseguir que el centro lo admita, de forma que pueda iniciarse el protocolo de actuación.


“Estos niños pueden llegar incluso a volverse agresivos o desafiantes, pueden negarse a hacer los deberes, a permanecer en clase o  a colocarse en la fila. Estos comportamientos son los que pueden llegar a despistar a los profesores, que ven camuflado el problema mental que sufren las víctimas y lo achacan a síndromes como el de Asperger. Estos niños pueden llegar a sufrir un daño psicológico irreparable, por eso nos encontramos con víctimas que han llegado a quitarse la vida. Es como la mujer que ha sufrido violencia de género, cuyos daños son muy difíciles de reparar a nivel mental”, explica Eva Serrano

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